El estrés en la infancia

 

Factores del estrés en la infancia 



Durante el período de la infancia, tienen lugar un gran número de acontecimientos, cambios y conflictos que actúan como factores estimulares más o menos intensos y persistentes y que requieren por parte del niño un gran esfuerzo de adaptación y la movilización de todos sus recursos de afrontamiento. Además, su corta edad va a limitar las habilidades conceptuales y conductuales suficientes, así como el dominio y conciencia de las opciones reales de afrontamiento de que dispone (Milgram 1993), todo lo cual, sin duda, sitúa al sujeto en un estado de mayor vulnerabilidad para padecer estrés. (Milgram 1993)




    3-1 Acontecimientos Cotidianos Estresantes

A.- La escolarización. El proceso de desarrollo en su conjunto implica la superación de una serie de fases o pasos en los que se producen cambios, siendo éstos especialmente relevan tes en la infancia. El inicio de la escolarización es un cambio importante en la vida del niño y generalmente con una gran influencia sobre su desarrollo y adaptación. El acceso a un centro escolar por primera vez tiene lugar aproximadamente entre los dos y tres años, e incluso en edades más tempranas. Este paso significa en la vida del niño la separación de las principales figuras de apego, que, además, le proporcionan seguridad y protección (Puyuelo 1984, Bowlby 1985).


B.- Las demandas familiar               

Como ya hemos dicho anteriormente, la familia es una de las más importantes fuentes de seguridad, sin embargo y paradójicamente, puede ser también una de las principales fuentes de estrés. En efecto, el contexto familiar, especialmente los padres, plantean toda una serie de demandas y exigencias al niño que requieren de éste un gran esfuerzo de adaptación, pudiendo llegar, en algún momento, a sobrepasar su capacidad de asumir tales demandas. Con frecuencia ocurre que las figuras paternas "proyectan sus aspiraciones" y deseos en sus propios hijos, tratando de obtener aquellos éxitos que ellos no pudieron conseguir en su etapa escolar, intentando de algún modo alcanzar su propia autorrealización a través de los hijos.


C.- El nivel de exigencia de rendimiento escolar en los hijos 

En ocasiones, los padres, máximos responsables de la educación del niño, abruman a éste con la necesidad de obtener las mejores calificaciones de su aula y de responder también exitosamente a las evaluaciones de toda una serie de clases extraescolares, que completan su formación. Justifican sus exigencias en la necesidad de poseer la "mejor cualificación" que les permita competir satisfactoriamente por un determinado puesto de trabajo en el futuro. Esta situación genera una gran demanda de estímulos que, en muchas ocasiones, sobrepasa las capacidades del niño anulándole e impidiendo su desarrollo y autoafirmación. Además, suele ocurrir que esta presión es continuada a lo largo de la vida del niño, por lo que a la sobrecarga estimular hay que añadirle el efecto de su duración, que contribuye a hacer más estresante la situación. Este aspecto del efecto de la continuidad de un estresor, fue destacado por Selye en 1956 cuando señala que los estresantes prolongados o crónicos agotan al individuo psicológica y físicamente.

                                            

3-2. Acontecimientos intensos y extraordinarios

A.- El nacimiento de un hermano 

Con frecuencia, el nacimiento de un nuevo hermano supone una importante reorganización de la estructura relacional de la familia, en la que se verá afectada la relación del niño con sus progenitores, especialmente con su madre. Esto supone que el niño perciba el acontecimiento como una amenaza real a la que ha sido, hasta ahora, su relación con los padres, particularmente si vivencia la presencia del nuevo hermano como un "intruso" que le va a desplazar de su situación de privilegio. Este conflicto de posesividad exclusiva infantil cobra forma en los celos y se refleja en conductas y sentimientos de hostilidad hacia los padres y hacia el recién llegado. En esta dinámica de celos y rivalidad, el niño teme fundamentalmente la posibilidad de ser abandonado por la madre, particularmente porque él interpreta la atención y cuidados que la madre dispensa al nuevo hermano, así como la expectación que este hermano genera alrededor, como si a él le hubiesen olvidado. Este conflicto se pone de manifiesto en la conducta del niño de requerir continuas demandas de atención, incluso pueden aparecer trastornos somáticos, conductas regresivas y otro tipo de alteraciones psicológicas (Puyuelo 1984; Buendía Vidal y Mira Engo 1993).                                        

B.- Separación o divorcio de los padres

La separación y divorcio de los padres son otros de los acontecimientos extra ordinarios que puede acarrear consecuencias negativas sobre el niño, al modificarse sus condiciones vitales. A pesar de que generalmente se han considerado estos dos aspectos como factores negativos en la vida y evolución infantil, hay que decir que no se pueden hacer generalizaciones dada la diversidad de variables que mediatizan y condicionan el impacto de estos acontecimientos. (Buendía Vidal y Mira Engo 1993). Algunas de las variables que intervienen en la influencia disruptiva de estos hechos en la vida del niño son los términos del divorcio, las relaciones familiares antes y después del divorcio, el apoyo de los hermanos, las características psicológicas del niño, su edad, etc. En cualquier caso, resultará un acontecimiento estresante para un niño cuando éste no logre asumir la nueva realidad, apareciendo consecuentemente, según manifiestan la mayoría de los estudios, trastornos como una mayor tendencia al aislamiento social, un peor rendimiento académico, conductas agresivas y de ira en los niños, y problemas de autoestima en las niñas (Hetheringhton 1989)

                                     


 

 








Comentarios

  1. Es cierto, en la niñez tanto la familia y los amigos son agentes decisivos para mostrar el estrés en determinados acontecimientos vivenciados.

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